Cerrar el grifo, apagar las luces o bajar la calefacción. Esto lo llevamos escuchando e intentando hacer toda nuestra vida, ya sea por nuestra cartera o por nuestro planeta.

Ese planeta que entre todos hemos dejado para el arrastre, con una subida de la temperatura media global (1,1 grados por encima de la era preindustrial) o de la concentración récord de dióxido de carbono en la atmósfera (400 partes por millón), entre una larga lista de catástrofes naturales. Todo por un consumo irresponsable.

Desarrollo tecnológico y medio ambiente no acostumbran a conjugar demasiado bien, pero, a veces, hay excepciones, y las smart homes son una de ellas. Hogares inteligentes, eficientes y conectados. Hace años ya que se habla de esta tendencia de monitorizar cada una de las funciones de la casa aprovechando así al máximo su capacidad, ahorrando energía e incluso generándola.

Pero aunque algo hemos escuchado, aún es un tema ajeno para nosotros, o al menos lo era.

Los hogares pueden ahorrar hasta un 27% de la energía cambiando sus hábitos de consumo